Cabalgando el recuerdo
Vereda Los Morichales, Paz de Ariporo, Casanare. De allí vienen mis raíces maternas y paternas, y allí permanece parte de la historia de mi familia.
De una conversación con mi tío Francisco «Pacho» Cuéllar nació esta poesía:
«Recuerdo cuando era chino, echando una travesía en medio e los morichales. Por ahí, en la tardecita, mientras vigiaba un marrano que tuviera mis señales. Trochandito en mi frontino, silbando una poesía, desviando algunos raudales. Pensando: Dios me permita que el cochino esté cercano pa salir de estos barriales. Seguro que me encontraba, unos lechones jozando a la orilla e esos borales. Con esos esteros hondos, el chinchineo de la lluvia anunciando vendavales. Acompañao por la ruana, me defendía del chubasco, del zancudo y otros males. El gochito gacharejo, arremangao por las alas, y el cuchillo tres canales. Los tiempos de Lagunita, la estoy mirando clarita en medio e los pastizales. La Sultana y las Cocuizas, El Triunfo y Aguasclaritas me traen recuerdos vitales. Recuerdos de un muchacho, relancino y altanero en esos chiribitales, que no le quedaba grande retozar en la sabana, en potreros o corrales. El tiempo se fue volando, solo quedó el ramalazo y los cuentos personales. La fuerza ya no es la misma, pero me atrevo a cumplirle la tarea en los matorrales. Mientras me tomo este tinto, voy cabalgando el recuerdo de caporal y mensuales. Escuchando la llovizna, la conversa y compañía de todos mis familiares».


