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La plaza y el puerto de Leticia
Junto al puerto, una plaza, ostentando una cultura, olor a fruta madura, y sabor a chuchuwaza; color propio de una raza, vernácula y con cimientos, que se refresca con vientos, del inmenso río Amazonas, Leticia llena de aromas, e impregna mágico aliento.
Una plaza junto al puerto, apacible y bulliciosa, con cadencia religiosa, enarbolando el comercio, dónde te echan el cuento, del beijú y el açaí, la farinha y tucupí, del chico carahuazú, del inmenso pirarucú, y del cheiroso el ají.


